domingo, 3 de julio de 2011

Hectorcito, como lo llamaban las Álvarez Martinez


Lo conocí, o mejor dicho me conoció cuando nací, un hombre trabajador, sus chistes (buenos y algunos malos) nunca se nos van a olvidar. Tenía una memoria prodigiosa, lástima que en los últimos años lo abandonó, el periódico para él, fue una parte de la vida, leyó hasta los anuncios, el crucigrama funcionaba religiosamente.
Tal fue su "Fanatismo" como lo llamábamos en casa, que yo le decía en broma que su epitafio sería "Un hombre muy bien informado".
Gran bailarín, con su esposa, hijas y nietas bailó de todo, y cuando escuchaba un Booguie recordaba sus años de juventud.
Desconfiaba de todos, porque el solamente era confiado con él, si yo trancaba el portón y lo aseguraba, salía y se aseguraba que estaba bien (Que falta me haces viejo)
Al sentarse a la mesa ponía el plato a contraluz para ver si estaba limpio y seco, mañoso con la comida, no le gustaban ni el pollo ni el pescado por no encontrar un hueso o una espina.
Cuando nacieron mis hijas, yo tenía asegurado el pago de la clínica, y él tenía la misma cantidad guardada "POSRIFORTI es mejor que sosobre y no que fafalte" aunque yo le decía que no hacía falta.
Este fue un pequeño homenaje a Héctor (primero mi primo, segundo mi compadre, tercero mi padre político, abuelo y bisabuelo y siempre mi padre) Hector Ortega (Orteguita)
Me haces mucha falta mi viejo...